jueves, 27 de noviembre de 2008

parece que eres tú.

Ya no me dan miedo las arañas.
-qué?-
No, estoy superando todo tipo de fobias, desde ellas hasta la lluvia , tú sabes que me pongo extraña/o y pienso que es ácida, y al caminar bajo de ésta mi piel comenzará a llenarse de pequeños orificios, me estaré quemando supongo. Pero ya lo superaré.
-pero si la lluvia ácida no te hará eso-
Jajaja, dentro de todo, lo sé. Pero es un temor que me envuelve desde pequeña/o cuando vivía en el campo y mi madre... ¡Ay!, ya comenzaré a hablar de otra fobia. (ríe).
-no seas cruel, por algo estás aquí-
¿Aquí?. Mírame, siempre estoy aquí.
-Entonces, agradéceselo.

Aquí,( sí yo también siempre estoy aquí) estoy sentado escuchando la música que me sumerge en mares de color lila con olor a tu piel, estoy pensando en los 16.363 poros que tienes en tu dulce cuerpo de miel palma. Yo no recuerdo haber visto tu sonrisa en un día en donde el Otoño provoca que las hojas de los árboles se vuelvan locas y salgan a coquetear lentamente por los aires, produciendo un susurro entre troncos aledaños. Tú, que no me miras con ojos de invernadero cuando yo más quiero que crezcas y rompas los vidreos que te rodean y no te dejan respirar. Tú, que ya nisiquiera eres capaz de lavar los platos sucios del desayuno, ¿te haz dado cuenta que el té se está empezando a adherir a la cerámica de las tazas?... Tú, que abandonaste las siestas a la hora de las Seis, sólo para ver un estúpido programa en donde las niñas usan falda y mueven su cuerpo al ritmo de una música monótona y constante que deprime mi ánimo. Y... finalmente, tú, que ya no eres capaz de sacarme de infiernos fríos ni de cielos agobiantes.
¿A dónde te fuiste tú?.
Yo sigo aquí, sí... Aquí.
Tú, cambiaste de paradero, o bien, te olvidaste de que tu lugar es aquí y no allá.

sábado, 8 de noviembre de 2008

tú,yo, todos. en nada.

La semana pasada me senté en el patio a fumarme un cigarro, me incliné hacia arriba y miraba estrellas del pasado... me quedé pensando, tal vez en ti. Mientras mi cigarro se esfumaba lentamenente, mientras las cenizas se deshacían en huecos de aire, y caían delicadamente al suelo para explotar y partirse en mil pedazos. Yo seguía mirando aquel cielo tan estrellado aquella noche, seguía pensando... Siempre he tenido la loca idea de que los gatos por las noches se suben a las mesas a comerse las sobras, pero hoy no he retirado el maní, ni las servilletas, ni las sábanas; espero que no se suban.
Hoy limpié 3 veces el baño para que los minutos fueran menos escandalosos, menos agobiantes.
Barrí la cocina, lavé platos sucios. Sí, los platos que tú ensuciaste.
Es que a veces los favores son interminables, y las ganas de ayudarte estan quemando mi cuerpo adormecido, y aunque me empape en llanto frente a ti, no tendrás el verdadero deseo de ayudar a este método de auto-defensa.
Mi cama siempre está bien estirada, y los cielos se están manchando con moscas, moscas muertas. Las polillas se están deshaciendo en tu boca y todavía no te das cuenta. Pero yo tengo la estúpida manía de escribir mientras tú te desquitas en pieles ajenas, y apoyas tu mentón en hombros con un olor desconocido. Estamos aquí.