En las orillas se juntan las hojas que todos pisan cuando van huyendo del silencio del tiempo. Aparentamos hacernos los indiferentes y analfábeticos del minutero, pero sentimos el tic-toc todo el tiempo.Los días en que no lo sentimos, es porque estamos felices y no nos preocupamos del minuto, sino del momento.
Y así es como los momentos son tan cortos, tan delicados como pluma y tan desprevenidos.
En el centro no existen los momentos, existe el alboroto y el desamparo de algunos rostros. Los asaltos de almas y sonrisas, la pérdida de la inocencia, de la ingenuidad.
Si me siento en el suelo mientras todos van de un lado a otro, retumban en mis oídos las miles de diferentes voces hablando al mismo tiempo, puedo sentir el ruido de los tacos al pasar, la soberbia de una señora esperando comprar, el tibio aliento de la última parte de un cigarro, la asquerosidad de un ejecutivo mirando por debajo de las faldas de una adolescente, la gula de algunos, el deseo de ir a dormir a casa de otros.
- Y formo parte de esta sociedad, y estoy tratando de buscar mi rol..A VECES, SÓLO A VECES se me olvida quién soy.
No hay comentarios:
Publicar un comentario